Itamar
Poeta asiduo al portal
No soy más que agua,
insípida y traslúcida
no soy más que el vaso medio vacío
en la sequedad agrietada de una conciencia.
No soy más que charquitos
que juegan en el acto a ser océanos
en los que navegaron tus barcos de papel
No soy más
que la lluvia, que origina el diluvio
que ahoga al impulso deseo de supervivencia.
No soy más que el sudor de tu cuerpo
que al cuello incomoda y a tus ojos malhumora
No soy más
que una pantomima de gotas saladas
corriendo hacia tu boca.
No soy más que el agua escondida entre nubes negras
en la perversidad de los días en que tu reloj se congela
No soy más
que el agua reciclada, la apariencia pura por el ayer manchada
condenada a la ufana trivialidad de su amarga existencia.
insípida y traslúcida
no soy más que el vaso medio vacío
en la sequedad agrietada de una conciencia.
No soy más que charquitos
que juegan en el acto a ser océanos
en los que navegaron tus barcos de papel
No soy más
que la lluvia, que origina el diluvio
que ahoga al impulso deseo de supervivencia.
No soy más que el sudor de tu cuerpo
que al cuello incomoda y a tus ojos malhumora
No soy más
que una pantomima de gotas saladas
corriendo hacia tu boca.
No soy más que el agua escondida entre nubes negras
en la perversidad de los días en que tu reloj se congela
No soy más
que el agua reciclada, la apariencia pura por el ayer manchada
condenada a la ufana trivialidad de su amarga existencia.