Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡NO SOY YO ¡.....
No soy yo quien escribe, ¡no soy yo!
Es el viento que viaja en un suspiro
ofrendando mi verbo y mi latido
en la brújula santa, ¡del adiós!
El crepúsculo ardiente del amor
es la gema vital de un mar doliente,
cual estrella fugaz de paso breve
que en sus alas remolca un nuevo sol.
Nadie sabe que el bardo hizo canción
de aquel beso infeliz de despedida,
cubicando la hiel de aquella brisa
en ayeres que muerden su dolor.
¡Santos cielos! ¡La espiga ya parió!.
Un millar de semillas afiebradas,
se han sembrado vibrantes en el alma
de la espera, cual tétrica ilusión.
Taciturna recorres el salón
con un hilo de lágrimas traslúcidas.
Que descienden silentes y querúbicas
acosando a mi frágil corazón.
Mas el faro indeleble de la voz
arde oculto en plegarias inefables,
matizando las coplas con la sangre
de mis ansias que imploran solo a Dios.
No soy yo quien escribe, ¡no soy yo!
Es el viento que viaja en un suspiro
ofrendando mi verbo y mi latido
en la brújula santa, ¡del adiós!
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
8 de Octubre del 2007
SALUDOS . FELICIDADES.
No soy yo quien escribe, ¡no soy yo!
Es el viento que viaja en un suspiro
ofrendando mi verbo y mi latido
en la brújula santa, ¡del adiós!
El crepúsculo ardiente del amor
es la gema vital de un mar doliente,
cual estrella fugaz de paso breve
que en sus alas remolca un nuevo sol.
Nadie sabe que el bardo hizo canción
de aquel beso infeliz de despedida,
cubicando la hiel de aquella brisa
en ayeres que muerden su dolor.
¡Santos cielos! ¡La espiga ya parió!.
Un millar de semillas afiebradas,
se han sembrado vibrantes en el alma
de la espera, cual tétrica ilusión.
Taciturna recorres el salón
con un hilo de lágrimas traslúcidas.
Que descienden silentes y querúbicas
acosando a mi frágil corazón.
Mas el faro indeleble de la voz
arde oculto en plegarias inefables,
matizando las coplas con la sangre
de mis ansias que imploran solo a Dios.
No soy yo quien escribe, ¡no soy yo!
Es el viento que viaja en un suspiro
ofrendando mi verbo y mi latido
en la brújula santa, ¡del adiós!
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
8 de Octubre del 2007
SALUDOS . FELICIDADES.
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