rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
No me andes disculpando
por aquello que no hice.
No es por mí
que tus ojos no sonríen
cuando adentras al paisaje
monocromo, todo el sol
que puedo darte.
No soy yo
quién deja herida,
sino tus pensamientos.
No me andes disculpando
esta marchita flor
no es
tempestad mía.
Nuestro era el amor.
Recuerda esos días
hasta llegar a la sombra
donde nació la espina.
Y es quizás
que en vez de disculparme
te perdones a vos misma.
por aquello que no hice.
No es por mí
que tus ojos no sonríen
cuando adentras al paisaje
monocromo, todo el sol
que puedo darte.
No soy yo
quién deja herida,
sino tus pensamientos.
No me andes disculpando
esta marchita flor
no es
tempestad mía.
Nuestro era el amor.
Recuerda esos días
hasta llegar a la sombra
donde nació la espina.
Y es quizás
que en vez de disculparme
te perdones a vos misma.
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