Pinturicchio
Poeta recién llegado
Buscar la mirada
al borde del abismo.
Congelar el éxtasis
con ganas de cielo.
Salvarse sin saberse en la parte
de nadar sobre la calma.
Y el mundo es pequeño
y un rincón es el centro de la tierra.
Dejar caer las palabras
duras como el fusilamiento.
Quedarse sin los besos,
y dormir pensando en sangre
dentro de las medidas del lapso.
Pero si dentro de la almohada,
puedes evitar congelar la alegría
que las ganas dejan nacer
para salvarse del letargo
y el planeta de los céfiros
es el final de la tierra,
tranquilamente caen los cimientos
pesados como la muerte
y el rio de tu piel se seca
en la quimera que escudaste.
El tiempo se refleja inmóvil
sobre los caminos, que salvas
de ese entonces a la hora de despertar.
al borde del abismo.
Congelar el éxtasis
con ganas de cielo.
Salvarse sin saberse en la parte
de nadar sobre la calma.
Y el mundo es pequeño
y un rincón es el centro de la tierra.
Dejar caer las palabras
duras como el fusilamiento.
Quedarse sin los besos,
y dormir pensando en sangre
dentro de las medidas del lapso.
Pero si dentro de la almohada,
puedes evitar congelar la alegría
que las ganas dejan nacer
para salvarse del letargo
y el planeta de los céfiros
es el final de la tierra,
tranquilamente caen los cimientos
pesados como la muerte
y el rio de tu piel se seca
en la quimera que escudaste.
El tiempo se refleja inmóvil
sobre los caminos, que salvas
de ese entonces a la hora de despertar.