Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Quiero decirte no te amo,
pero es jugando,
como cuando éramos niños
y jugábamos a escondernos
detrás de nuestras propias sombras.
No te amo, y en esta mentira
hay un destello de verdad,
porque al negarlo, mi voz tiembla,
como la hoja que cae en otoño
sin saber si encontrará el suelo
o flotará en el aire para siempre.
No te amo, repito,
y cada palabra se convierte en caricia,
cada negación, un beso furtivo
que se oculta en la comisura de tus labios.
No te amo, pero tus ojos
son el reflejo de un universo
que llevo tatuado en el alma,
y tu risa, la melodía
que mi corazón canta
en sus momentos más oscuros.
No te amo, y en este juego
donde las reglas se rompen
y las promesas se desvanecen,
descubro que cada “no” es un “sí”
disfrazado, un “te amo” escondido
en el laberinto de mis dudas.
Quiero decirte no te amo,
pero es jugando,
como cuando decimos adiós
sabiendo que el regreso
está escrito en cada despedida.
No te amo, y en la ironía
de estas palabras,
nace el amor más puro,
ese que no necesita decirse
para sentirse en cada respiro,
en cada latido, en cada instante
en que nos encontramos
y nos perdemos
en este juego infinito
de amar y no amar.
Y así, te digo no te amo,
pero es jugando,
porque el juego es la vida,
y en esta vida,
mi amor por ti
es la única verdad.
pero es jugando,
como cuando éramos niños
y jugábamos a escondernos
detrás de nuestras propias sombras.
No te amo, y en esta mentira
hay un destello de verdad,
porque al negarlo, mi voz tiembla,
como la hoja que cae en otoño
sin saber si encontrará el suelo
o flotará en el aire para siempre.
No te amo, repito,
y cada palabra se convierte en caricia,
cada negación, un beso furtivo
que se oculta en la comisura de tus labios.
No te amo, pero tus ojos
son el reflejo de un universo
que llevo tatuado en el alma,
y tu risa, la melodía
que mi corazón canta
en sus momentos más oscuros.
No te amo, y en este juego
donde las reglas se rompen
y las promesas se desvanecen,
descubro que cada “no” es un “sí”
disfrazado, un “te amo” escondido
en el laberinto de mis dudas.
Quiero decirte no te amo,
pero es jugando,
como cuando decimos adiós
sabiendo que el regreso
está escrito en cada despedida.
No te amo, y en la ironía
de estas palabras,
nace el amor más puro,
ese que no necesita decirse
para sentirse en cada respiro,
en cada latido, en cada instante
en que nos encontramos
y nos perdemos
en este juego infinito
de amar y no amar.
Y así, te digo no te amo,
pero es jugando,
porque el juego es la vida,
y en esta vida,
mi amor por ti
es la única verdad.