luz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No te confundas, no estoy herida.
es solo que mi cuerpo paga el precio por
largas horas a tu lado viviendo en agonía
esperando en vano lo que jamás llegaría.
Fueron mis días como el agua,
que hierve esperando ser usada;
son años escuchando tus palabras,
martilleando día a día en mi cabeza;
es tanto tiempo de creer que vivía
en tu compañia, pero sentirme vacia.
Quisiera poder contarte todo esto,
que lo sepas, que te des por enterado,
y comprendas que me niego a sufrir más,
que mi vida a tu lado, se tornó pesadilla.
Yo podría haber huido, sí, como lo lees,
pero sigo aquí, reviviendo, reactivando
mi ser, intentando ser feliz, con esperanza,
con una nueva Luz mostrándome el camino;
tengo fé que conseguiré una nueva vida,
por mas que te empeñes en hacer daño.
No estoy, como dijiste,
atrapada en la locura.
No te confundas... ¿sabés?
la locura no se contagia.
es solo que mi cuerpo paga el precio por
largas horas a tu lado viviendo en agonía
esperando en vano lo que jamás llegaría.
Fueron mis días como el agua,
que hierve esperando ser usada;
son años escuchando tus palabras,
martilleando día a día en mi cabeza;
es tanto tiempo de creer que vivía
en tu compañia, pero sentirme vacia.
Quisiera poder contarte todo esto,
que lo sepas, que te des por enterado,
y comprendas que me niego a sufrir más,
que mi vida a tu lado, se tornó pesadilla.
Yo podría haber huido, sí, como lo lees,
pero sigo aquí, reviviendo, reactivando
mi ser, intentando ser feliz, con esperanza,
con una nueva Luz mostrándome el camino;
tengo fé que conseguiré una nueva vida,
por mas que te empeñes en hacer daño.
No estoy, como dijiste,
atrapada en la locura.
No te confundas... ¿sabés?
la locura no se contagia.
Poema escrito en noviembre de 2005