malco
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No te enorgullescas...
Eramos gotas de lluvia
de un invierno tardío,
eramos claridad y sombra
en el fuego del estío,
eramos de la primavera
el perfume del renacer florido,
eramos del otoño
las hojas que de las ramas
que no han caído,
eramos de la fragua
el acero
en uno solo fundido,
eramos la granítica roca
que el tiempo no ha destruido,
eramos el amanecer y la aurora
y las aves con su trino,
eramos el atardecer del ocaso
cuando el sol esconde su brillo,
eramos un solo cuerpo
una sola piel
de un mismo origen nacido,
eramos un mismo aliento
de una misma boca salido,
eramos las mismas aguas
de un mismo río crecido,
eramos principio y fin
de caminos recorridos
eramos el germinal polen
la semilla de lo vivido,
eramos el uno solo
el uno a uno
por ti divididos.
Si eramos uno solo
porque me dejaste sin ella,
en este mundo
sombrío,
porque me la arrancaste a la fuerza,
porque no me llevaste
contigo,
que daño te hice muerte
para merecer este
castigo,
en esa noche de lluvia
de cielo ennegrecido
oculta entre las
sombras,
con tu guadaña y su filo,
con tu rostro de huesos
y tus mantos
raídos
te metiste en su sueño
con engaños urdidos
y con gestos
fingidos,
la llevaste al lecho
de tu tenebrosa guarida,
detuviste su aliento
detuviste el
respiro,
y quietamente dormida
en sus sueños de nubes,
le llevaste para siempre
su último
suspiro.
No te enorgullezcas muerte,
aún no me siento
vencido,
detén tu carcajada,
vuelve de lo
desconocido,
que al amanecer mis despojos,
en tu carruaje
sombrío,
aún en contra tuya tendrás
que llevarme
contigo.
* En memoria de mi madre.
Fallecida el 07-01-2020
Eramos gotas de lluvia
de un invierno tardío,
eramos claridad y sombra
en el fuego del estío,
eramos de la primavera
el perfume del renacer florido,
eramos del otoño
las hojas que de las ramas
que no han caído,
eramos de la fragua
el acero
en uno solo fundido,
eramos la granítica roca
que el tiempo no ha destruido,
eramos el amanecer y la aurora
y las aves con su trino,
eramos el atardecer del ocaso
cuando el sol esconde su brillo,
eramos un solo cuerpo
una sola piel
de un mismo origen nacido,
eramos un mismo aliento
de una misma boca salido,
eramos las mismas aguas
de un mismo río crecido,
eramos principio y fin
de caminos recorridos
eramos el germinal polen
la semilla de lo vivido,
eramos el uno solo
el uno a uno
por ti divididos.
Si eramos uno solo
porque me dejaste sin ella,
en este mundo
sombrío,
porque me la arrancaste a la fuerza,
porque no me llevaste
contigo,
que daño te hice muerte
para merecer este
castigo,
en esa noche de lluvia
de cielo ennegrecido
oculta entre las
sombras,
con tu guadaña y su filo,
con tu rostro de huesos
y tus mantos
raídos
te metiste en su sueño
con engaños urdidos
y con gestos
fingidos,
la llevaste al lecho
de tu tenebrosa guarida,
detuviste su aliento
detuviste el
respiro,
y quietamente dormida
en sus sueños de nubes,
le llevaste para siempre
su último
suspiro.
No te enorgullezcas muerte,
aún no me siento
vencido,
detén tu carcajada,
vuelve de lo
desconocido,
que al amanecer mis despojos,
en tu carruaje
sombrío,
aún en contra tuya tendrás
que llevarme
contigo.
* En memoria de mi madre.
Fallecida el 07-01-2020
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