Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
NO TE QUIERO OLVIDAR LLANTO.
A degüello el verso entra en el alma
amasijos de letras incandescentes,
en la fragua del pensamiento
sobrecarga el deseo a la gota
que no quiso ser ni hierro ni letra,
se convulsionó el océano
y dejó que se enfriara la templanza
que se le escapó a la muerte
entre sus huesudos dedos.
¡Derriba la constancia al deseo marginal!
Es el escrito que te ensalza
mas la añoranza que te acaricia el pelo
es la alabanza que resucita
sin latido a un verso herido
que se muere con el puñal
de la vida en la espalda.
Y dices y no digo que hablo por ti
que no es ese el sentir que se lee
en las hojas del libro del alma,
que la música es tu respirar
y no quiero pedir más de lo que he pedido,
que es incisivo el mordisco y sordo el aullido
de un lobo que en luna llena
se transformó en gárgola sin movimiento,
aunque notes el viento en la cara
ya no tensará tu músculo el rayo
de una luna llena ni si quiera
se hará en tu pupila lágrima de arena
aunque sea luna menguante y sin amarte.
Es tan absurdo el tiempo cuando
cobija un reloj piedras que van cayendo
que el desierto también se secó y las dunas
poco a poco fueron desapareciendo,
absurda la calavera que sin espejo se mira
para peinarse porque viene su amante
y ella cree que la va a acariciar su inexistente pelo,
rizo que jamás existió pero la boca le pidió
que el aire diera soplido y como un barco
el viento hinchara velas de cabello
para envolver el no labio de su esqueleto querido.
Recóndito el rincón más alejado
aquél que guarda secretos entre los muslos
de un arcano que va desnudo,
erecta fue la pluma e inclinado el verso,
se afilan lápices en la guadaña
y dibujan paisajes en las cuencas de los ojos
los colores están agonizantes porque perdieron
paleta, pincel y mano.
Ni la capa de un caballero despojado de gloria
sirve como pretexto y menos de lienzo blanco,
y son tantos años vagando
que el polvo de los caminos
hizo piel de barro en su cuerpo
y agrietado se desdibuja y no hace trazo
que llene el retazo de las prietas grietas
que la saliva de la boca es agua seca.
Nadie en vida
quiso despedirle con un beso en la boca,
un diablo ciego le recibió y le besó la frente
no por compasión, ni por amor, ni sentimiento
y quiso saber como sabía el beso frío
que se da al recibir a un ausente,
la llama de la tea no es calor suficiente
que pueda sentirse en el hueco de las costillas.
Quiero alzar la mirada y verte luna y cielo
y a ti estrella silente que me lloras en gritos,
que lo único que se y no digo
es que estoy yaciente y muerto
en el reino de los no vivos y quiero
robarle líquido a un caldero que esté cociendo,
ponerlo en mi cara y al abrigo de su humedad
sentir en falso que estoy llorando.
Juan José Marin.
:: olvidé que no te gusta que te nombren así, pero bueno ya lo dije y no lo borro, no señor porque eso pienso.
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