No te reconocí con la ropa puesta

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Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Estabas tan linda que no te reconocí vestida,
no te reconocí con la ropa puesta,
seguro que te desvestí, pero esa embestida
al momento de besar, borró toda respuesta.

Mira lo que provoca un simple hola,
no poder verte en la calle sin imaginar lujuria,
soy como un servicio público sin cola,
algo inconcebible, pero qué buena aventura.

Es cierto que lo prohibido tiene buen sabor
y que el aire es diferente en Argentina,
cerré los ojos para mirarte un poco mejor
y resultaste una amante de colección fina.

Siempre preferí un once a un sesenta y nueve,
y por loco que parezca quiero pretender
que tu aliento suave es el que se mueve
tras de la ventana cuando empieza a amanecer.

Y bailamos abrazados a oscuras,
porque a oscuras se alivianan los pesos,
me besas y siento dulzuras
que me provocan amor y un puñado de versos.

Y bailamos besándonos despacio,
me retas a amarte a plena luz del día,
me tocas e inundas mi espacio
y no me quejo, porque creas en mí una melodía.

Mira lo que provoca un simple hola,
despacio, sin prisa, a oscuras,
me besas y tu lengua me enrola
en un rompecabezas entre tus figuras.
 
Estabas tan linda que no te reconocí vestida,
no te reconocí con la ropa puesta,
seguro que te desvestí, pero esa embestida
al momento de besar, borró toda respuesta.

Mira lo que provoca un simple hola,
no poder verte en la calle sin imaginar lujuria,
soy como un servicio público sin cola,
algo inconcebible, pero qué buena aventura.

Es cierto que lo prohibido tiene buen sabor
y que el aire es diferente en Argentina,
cerré los ojos para mirarte un poco mejor
y resultaste una amante de colección fina.

Siempre preferí un once a un sesenta y nueve,
y por loco que parezca quiero pretender
que tu aliento suave es el que se mueve
tras de la ventana cuando empieza a amanecer.

Y bailamos abrazados a oscuras,
porque a oscuras se alivianan los pesos,
me besas y siento dulzuras
que me provocan amor y un puñado de versos.

Y bailamos besándonos despacio,
me retas a amarte a plena luz del día,
me tocas e inundas mi espacio
y no me quejo, porque creas en mí una melodía.

Mira lo que provoca un simple hola,
despacio, sin prisa, a oscuras,
me besas y tu lengua me enrola
en un rompecabezas entre tus figuras.
Un encuentro apasionado y lleno de deseo.
Pura pasión.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 

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