Dañocerebral
Poeta recién llegado
Y me di cuenta que aunque tu cálida piel me envolviera en un espiral psicodélico de placer y amor; me sentía solo, no podía sentir los latidos de mi propio corazón. No te sientas culpable, soy un maldito, un cadáver que aún no termina de podrirse por completo.