Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
No puedo, aunque a veces deseo.
Sí.
A veces
No está en mi naturaleza el que te vayas.
Intento ocultar tu recuerdo,
mas las lunas se encargan de saberlo.
Invento historias: todo fue un sueño; enferma estabas; de niña a niña te quedabas; fuiste musa de tanta palabra; que todo -de sentido- no tiene nada
Que sólo quedan
caudales y sequedades petrificadas
en mi alma y tu alma, así
mis rodillas sangran
como el costado de Su Alma.
Tu ausencia me tiene vivo y
muero cada día un segundo, mientras
tu sonrisa y tu mirada esquivas.
Millones de voces,
rechinando desde los rieles del norte
anuncian cada estación que ha dejado en el olvido
cada tren en sus andenes,
que ha olvidado cada carro,
abandonando el adiós y sus húmedos pañuelos
Y de vuelta a mi andar,
mirando por los ventanales del cielo, me veo,
habitando
abajo
la habitación más gélida
de contemplar.
Mauricio del Piano
Sí.
A veces
No está en mi naturaleza el que te vayas.
Intento ocultar tu recuerdo,
mas las lunas se encargan de saberlo.
Invento historias: todo fue un sueño; enferma estabas; de niña a niña te quedabas; fuiste musa de tanta palabra; que todo -de sentido- no tiene nada
Que sólo quedan
caudales y sequedades petrificadas
en mi alma y tu alma, así
mis rodillas sangran
como el costado de Su Alma.
Tu ausencia me tiene vivo y
muero cada día un segundo, mientras
tu sonrisa y tu mirada esquivas.
Millones de voces,
rechinando desde los rieles del norte
anuncian cada estación que ha dejado en el olvido
cada tren en sus andenes,
que ha olvidado cada carro,
abandonando el adiós y sus húmedos pañuelos
Y de vuelta a mi andar,
mirando por los ventanales del cielo, me veo,
habitando
abajo
la habitación más gélida
de contemplar.
Mauricio del Piano