No tengo el corazón de oferta,
mi corazón cuesta el altísimo precio
de un verdadero amor.
No tengo el corazón de oferta,
mi corazón es un intransigente corazón,
o es amor del bueno o nada será.
No tengo el corazón de oferta,
tengo, modestia aparte, un corazón
de los corazones ya en extinción.
No tengo el corazón de oferta,
el sol no tiene precio,
y mi corazón da más calor.
No tengo el corazón de oferta,
mi corazón es de los que saben
latir hasta sangrar por amor.
No tengo el corazón de oferta,
tengo un adiestrado corazón
para hacer feliz a su comprador.
No tengo el corazón de oferta,
pero tampoco un inaccesible corazón,
tan accesible es, que podría comprar
un corazón de oferta.