ropittella
Poeta veterana en el Portal
Dicen que dios y el diablo
se juegan las almas
apostando a comportamientos,
cada cual según sus mañas.
Curioso, un hombrecito ateo
quiso investigar las reglas.
Como no creía en dios,
ni en el diablo por supuesto,
le pidió permiso al viento
que no se ve pero se siente,
y en sus alas se montó
afrontando el viaje incierto,
orgulloso y prepotente
y gritando el desvarío
¡Vamos que si existen yo los desafío!
¡Llévenme a conocer los tesoros
que guardan en sus dominios!
Y así fue como su aullido
lo aturdió completamente,
y se quedó dormido,
por lo que nunca supo si es cierto
que el diablo atesora crímenes
en sus bóvedas de acero,
y colecciona torturadores
en pérfidos aposentos,
que en el infierno: ¡Hace un frío!
Las monedas son mentiras,
malas palabras los techos,
la mugre se enseñorea
entre telas de arañas y hormigas,
mientras pasea celoso
el diablo va describiendo
que guarda en cada tinaja:
rabia, indiferencia, dolor, guerras...
Y le muestra como una alhaja
la fuente que mana miedo.
Para ir terminando el intenso recorrido,
le da de beber violencia congelada en la cocina
y le pregunta si le apetece un buen trozo de soberbia.
Sin saber para entonces si duerme o alucina
pronto se encuentra en el cielo.
Pero dios lo deja solo en un lugar desierto,
no hace frío ni calor, la nada es evidente
entonces comienza a reírse
el hombrecito y pregunta con tono burlón e impaciente:
_ ¿Me oyes dios? ¿No juegas?
¿Dónde están tus tesoros?
¿No sabes, no contestas?
_Eres tú - responde dios-
no tengo otros.
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