No todas las camperas son felices

Simbad E. M.

Poeta recién llegado

Un hombre se cruza con una mina despampanante. Se da vuelta y la mira toda.
Después suspira y dice:
—¡Dios! ¡Qué ganas de ser esa campera para abrazarla!

¡¡Pufff!!

Y el hombre es transformado en la campera.
Pero a los pocos pasos la mina despampanante mira a su izquierda, a una pobre viejecita indigente.
—Tome —dice, conmovida—. Tome mi abrigo, señora —y se saca el hombre/campera—. Usted lo necesita más que yo.
—Gracias m´hija —responde la vieja—, que Dios la bendiga.
 
Última edición:
Un hombre se cruza con una mina despampanante. Se da vuelta y la mira toda.
Después suspira y dice:
—¡Dios! ¡Qué ganas de ser esa campera para abrazarla!

¡¡Pufff!!

Y el hombre es transformado en la campera.
Pero a los pocos pasos la mina despampanante mira a su izquierda, a una pobre viejecita indigente.
—Tome —dice, conmovida—. Tome mi abrigo, señora —y se saca el hombre/campera—. Usted lo necesita más que yo.
—Gracias m´hija —responde la vieja—, que Dios la bendiga.
Me ha gustado mucho el sentido de humor de todo el escrito, saludos amables
de luzyabsenta
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba