jockzell
Poeta reconocido en el portal
No todos los días
el otoño crisantemo
se baña del rocío
de tu cuerpo,
ni todos los días arriban amapolas a tu pecho,
como germinando primaveras;
trayendo perfumes de azahar.
No todos los días nacen cóndores,
Ni viajes que lleven aleteos ágiles;
cualquier firmamento que se conquiste
y debajo de una hoja que levite,
una posdata que te diga un te quiero.
No todos los días resulta fácil amarte,
respirarte en el vaho de aquella tarde
que ha perdido su ascensión;
por aquellas golondrinas muertas.
No todos los días exhiben las mariposas sus pistilos,
ni la nieve siempre es transparente
en aquellos párpados por los cuales;
yo siempre he de ver el horizonte.
No todos los días nacen cóndores
ni un beso de los labios
verse dormir en los pétalos de una rosa.
Ni la risa siempre deja ecos
cuando le gana la soledad.
No todos los días
hay viento que impulse a la vela.
Ni algún suspiro
verse reflejado en un despegue,
la fantasía de elevarnos
con los siete mares de nuestros adentros.
Y si el amor mañana no puede volar,
que no sea la conjetura
por aquella ave
que erró en sus alas.
Porque sé bien,
el otoño crisantemo
se baña del rocío
de tu cuerpo,
ni todos los días arriban amapolas a tu pecho,
como germinando primaveras;
trayendo perfumes de azahar.
No todos los días nacen cóndores,
Ni viajes que lleven aleteos ágiles;
cualquier firmamento que se conquiste
y debajo de una hoja que levite,
una posdata que te diga un te quiero.
No todos los días resulta fácil amarte,
respirarte en el vaho de aquella tarde
que ha perdido su ascensión;
por aquellas golondrinas muertas.
No todos los días exhiben las mariposas sus pistilos,
ni la nieve siempre es transparente
en aquellos párpados por los cuales;
yo siempre he de ver el horizonte.
No todos los días nacen cóndores
ni un beso de los labios
verse dormir en los pétalos de una rosa.
Ni la risa siempre deja ecos
cuando le gana la soledad.
No todos los días
hay viento que impulse a la vela.
Ni algún suspiro
verse reflejado en un despegue,
la fantasía de elevarnos
con los siete mares de nuestros adentros.
Y si el amor mañana no puede volar,
que no sea la conjetura
por aquella ave
que erró en sus alas.
Porque sé bien,
Amore mío
no todos los días nacen cóndores.
JOCKZELL.no todos los días nacen cóndores.
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