No vengas a culparme

No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.

Tus hermosos sonetos hacen que la poesía sea todo un arte. Abrazos.
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.

Precioso soneto, con ese estilo tuyo tan sentido tan delicado y sensible, aún en estos versos, donde el olvido está presente y duela. APLAUSOS.

Un abrazo querido y apreciado amigo.
 
Precioso soneto, con ese estilo tuyo tan sentido tan delicado y sensible, aún en estos versos, donde el olvido está presente y duela. APLAUSOS.

Un abrazo querido y apreciado amigo.
MIL GRACIAS MARÍA POR TANTA GENEROSIDAD.
BESOS MIL PARA TI, CON CARIÑO Y GRATITUD.
 
Última edición:
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.
Primo hermano del olvido que queda advertido de no llegar con culpas. Excelentes rimas Ramiro. Saludos cordiales para ti.
 

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