Manuel Avilés Mora
Pluma libre
No fueron curas del peor tormento,
ni fueron tus pomadas, los calmantes
de tantos malos ratos y laxantes,
que diste con agrado a mi lamento.
No fueron curas tu mejor momento,
ni tus fingidos besos y sedantes;
trajiste como ingestas de rumiantes,
las mismas flores negras de alimento;
mentiras, caos y demás descantes.
No vengas con pasados, al recuento
de penas que dejaron tus purgantes.
No fueron calma del furioso viento,
los techos que pusiste con picantes,
al roto cuerpo de un amor sediento.
ni fueron tus pomadas, los calmantes
de tantos malos ratos y laxantes,
que diste con agrado a mi lamento.
No fueron curas tu mejor momento,
ni tus fingidos besos y sedantes;
trajiste como ingestas de rumiantes,
las mismas flores negras de alimento;
mentiras, caos y demás descantes.
No vengas con pasados, al recuento
de penas que dejaron tus purgantes.
No fueron calma del furioso viento,
los techos que pusiste con picantes,
al roto cuerpo de un amor sediento.
Última edición: