
Sé que anoche estuviste llorando por mí
que rasgaste tu clara piel marchita ahí
se que rompiste de la noche el silencio
que buscaste a tu lado de mi un fantasma
todo en raudo frenesí que mi amor plasma
y tras haberte consumido, yo evidencio;
que trémula de pasión con el alma herida
en tu lecho húmedo quedaste dormida
¡Ah mujer! poco sabes tú de mi agonía
nada es eso al dolor que sentí aquel día
pero eres vana, presumida y caprichosa
que hasta ayer en tus manos un juguete fuí
en un descuido escapé más ya no volví
¡Pero te quiero!, y tu belleza me acosa
Dios me perdone amarte tanto pero sé
que inútil es vivir así... No volveré