Jacobino
Poeta recién llegado
No me costaría nada engañarte,
decir que soy lo que quieres oir,
hacerte feliz, sentirme un miserable.
Y tampoco me costaría nada engañarme,
tragarme las mentiras que tú inventaras
para que así pudiera dormir,
y que el tiempo pasara
como la suave brisa
que acaricia tu piel.
Podemos jugar, pero el juego termina
y luego el precio siempre parece muy caro.
Entonces, si ahora me callo,
y no sigo tu senda
que no sé a dónde lleva
y además ya no me agrada
es porque no quiero usar la distancia,
el desconocimiento, la muralla de cristal,
todo lo que nos separa
y hace que nada sea real si te pones a soñar.
Por eso me callo... no estoy dolido,
no hay razón, pero tampoco, nada más...
decir que soy lo que quieres oir,
hacerte feliz, sentirme un miserable.
Y tampoco me costaría nada engañarme,
tragarme las mentiras que tú inventaras
para que así pudiera dormir,
y que el tiempo pasara
como la suave brisa
que acaricia tu piel.
Podemos jugar, pero el juego termina
y luego el precio siempre parece muy caro.
Entonces, si ahora me callo,
y no sigo tu senda
que no sé a dónde lleva
y además ya no me agrada
es porque no quiero usar la distancia,
el desconocimiento, la muralla de cristal,
todo lo que nos separa
y hace que nada sea real si te pones a soñar.
Por eso me callo... no estoy dolido,
no hay razón, pero tampoco, nada más...