epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Irisa tu nobleza resplandores
de arcoíris inmenso en su belleza;
los hay que estigmatizan tu grandeza
cuando oyen el bramar de los tambores.
Suena y suena el clarín, entre rumores;
dos alfanjes adornan tu cabeza
y demuestras sublime tu altiveza
cuando acudes al coso sin temores.
Abandonas bravío los toriles;
y tu sangre, mostrando desnudez,
testimonia soberbios cinco abriles.
Y rasga el sol al cielo sus añiles,
para poder acariciar tu tez
donde brotan salvajes los pensiles
de arcoíris inmenso en su belleza;
los hay que estigmatizan tu grandeza
cuando oyen el bramar de los tambores.
Suena y suena el clarín, entre rumores;
dos alfanjes adornan tu cabeza
y demuestras sublime tu altiveza
cuando acudes al coso sin temores.
Abandonas bravío los toriles;
y tu sangre, mostrando desnudez,
testimonia soberbios cinco abriles.
Y rasga el sol al cielo sus añiles,
para poder acariciar tu tez
donde brotan salvajes los pensiles
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