Rubén Barreiro
Poeta recién llegado
Escribir soy yo.
¡Que grandiosidad me aclama esta noche!
¡Que hermosos sonidos tibios,
difuminan planos y alargados tu existir!
Bajo tu cielo,
profundo y romántico
como el ojo de una caricia,
los sauces danzan vivarachos con tu melodía,
los mares lloran en la roca como
una vecina desconsolada,
los esquivos lobos besan tu luna.
¡Oh si fueras mía!
Pasearíamos como dos ríos enamorados,
mano con mano,muslo con muslo
desembocando en el día,
rezando para que otro sol de bronce nos abandone.
Desde tu puerta
¡El rayo es pata de ciervo!
¡El monte grano de café!
¡Las estrellas dientecillos lejanos
resbalando en tu cadera
sin llegar a tus pies!
Desde donde perplejo me pierdo en tu armonía,
recuerdo lo olvidado,
y olvido lo que no se olvida.
¡Que grandiosidad me aclama esta noche!
¡Que hermosos sonidos tibios,
difuminan planos y alargados tu existir!
Bajo tu cielo,
profundo y romántico
como el ojo de una caricia,
los sauces danzan vivarachos con tu melodía,
los mares lloran en la roca como
una vecina desconsolada,
los esquivos lobos besan tu luna.
¡Oh si fueras mía!
Pasearíamos como dos ríos enamorados,
mano con mano,muslo con muslo
desembocando en el día,
rezando para que otro sol de bronce nos abandone.
Desde tu puerta
¡El rayo es pata de ciervo!
¡El monte grano de café!
¡Las estrellas dientecillos lejanos
resbalando en tu cadera
sin llegar a tus pies!
Desde donde perplejo me pierdo en tu armonía,
recuerdo lo olvidado,
y olvido lo que no se olvida.