noche carmesí.

jhon mario agamez castro

Poeta recién llegado
Era carmesí
el amor a mansalva recorriendo tu cuerpo.
Fue la noche idónea,
para enredarnos entre carias y besos.
Era precisa la hora
para incitarnos a la desnudez.
Fueron los tragos amargos
los que a tu piel legaron de nuevo,
la gracias benigna del deseo y el placer.
Sera eterno el recuerdo
del desenfreno sin cordel;
sera mi alhaja,
tus gestos y gemidos de aquella vez.

Se encendió el fuego a la orilla del anden.
hubo un carmín encendido
de tu boca morena
hasta la yesca de mi ser,
un carmín en la noche roja
iluminándonos desde la cabeza hasta los pies.​
 
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Era carmesí
el amor a mansalva, recorriendo tu cuerpo,
fue la noche idónea,
para enredarnos en carias y besos.
Era precisa la hora
para incitarnos a la desnudez,
fueron los tragos amargos,
los que a tu piel legaron de nuevo,
la gracias benigna del deseo y el placer.
sera eterno el recuerdo
del desenfreno sin cordel.
sera mi alhaja,
tus gestos y gemidos de aquella vez.

Se encendió el fuego a la orilla del anden.
hubo un carmín encendido,
de tu boca morena
hasta la yesca de mi ser,
un carmín en la noche roja
iluminándonos desde la cabeza hasta los pies.​
Letras plagadas de inspiración y amor, gracias Jhon Mario por compartirnos tan especial composición.
 
Era carmesí
el amor a mansalva, recorriendo tu cuerpo,
fue la noche idónea,
para enredarnos en carias y besos.
Era precisa la hora
para incitarnos a la desnudez,
fueron los tragos amargos,
los que a tu piel legaron de nuevo,
la gracias benigna del deseo y el placer.
sera eterno el recuerdo
del desenfreno sin cordel.
sera mi alhaja,
tus gestos y gemidos de aquella vez.

Se encendió el fuego a la orilla del anden.
hubo un carmín encendido,
de tu boca morena
hasta la yesca de mi ser,
un carmín en la noche roja
iluminándonos desde la cabeza hasta los pies.​

Bello poema; el amor íntimo y hermoso de la alcoba, el de la entrega plena y pasional. Un gusto leerte
Saludos cordiales
 
Era carmesí
el amor a mansalva, recorriendo tu cuerpo,
fue la noche idónea,
para enredarnos en carias y besos.
Era precisa la hora
para incitarnos a la desnudez,
fueron los tragos amargos,
los que a tu piel legaron de nuevo,
la gracias benigna del deseo y el placer.
sera eterno el recuerdo
del desenfreno sin cordel.
sera mi alhaja,
tus gestos y gemidos de aquella vez.

Se encendió el fuego a la orilla del anden.
hubo un carmín encendido,
de tu boca morena
hasta la yesca de mi ser,
un carmín en la noche roja
iluminándonos desde la cabeza hasta los pies.​
Romantico y sensual poema, me ha gustado mucho amigo Jhon. Un abrazo. Paco.
 
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