SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Noche citadina
Anoche tropecé con un fantasma,
Observaba sin pudor mis pasos.
Sentí miedo de momento antes de contemplar sus gestos;
-¿A dónde vas caminante?- recorriendo mis calles y mi llanto-.
-¿A quien buscas caminante?- si no a tu pueblo enjaulado-.
Anoche comprendí mi historia en medio de la media noche enfocada por la luz de la soledad
Bajo las tinieblas lúgubres y artísticas de la citadina gente,
Pero anoche te ame,
Tanto como a la muralla gris de mis pecados,
Llegué a tu cuerpo con mi diminuto cuerpo huérfano de calor
Y te he estado entregando mi sonata citadina como tú gente.
¡Oh Mi ciudad!
Más almas que gente te caminan sin pudor después de hacerte el amor en
los balcones,
Susurrando que seguirás siendo la misma,
La vieja,
La de ahora,
La de antes,
La de siempre.
Anoche concebí la idea de pronunciar mi nombre en el momento en que la ciudad se Viste de luces de colores
Y el pudor de las damas se queda perdido en la sucia ropa del ayer.
Pero no he podido sucumbir más allá de mis lamentos,
Que sueñan y suenan,
Campanazos van,
Campanazos vienen,
Y en tu esquina el pueblo sigue dormido
Mientras gritos van,
Mientras gritos vienen.
Anunciando que amo lo que veo aunque no todo es amor,
Pero he llegado a amar la sangre en el suelo recién derramada por quien será un difunto al medio día,
Y mi sonreír será el pan de los locos viajeros,
De las noches oscuras,
De un cuento inexistente
Y de el sol que jamás saldrá a asomarse por la ventana de la vida,
Más aun creo en mi cuerpo rígido y flexible antes de encontrar en mis lágrimas la verdad del tiempo,
Que deja huellas en cada uno sin explicación,
Sin siquiera preguntar si puede
Y aquellos ángeles que cuidan la entrada de la iglesia a las doce se hallarán
Perdidos.
¡Quien lo observa no soy yo!
¡Quien lo cuenta no soy yo!
Fue el caminante que ahora hace parte de la majestuosa ciudad en donde nace el nuevo muro de lamentos
Y el fétido olor de los que somos adormece al bienvenido.
Aún existen los locos que siguen siendo gente,
Y sigo yo
Perdida en tus calles,
Buscando la mejor manera de encontrar la noche para seguir siendo amante
Y amarte después de hablar con tu fantasma. ::
::
Anoche tropecé con un fantasma,
Observaba sin pudor mis pasos.
Sentí miedo de momento antes de contemplar sus gestos;
-¿A dónde vas caminante?- recorriendo mis calles y mi llanto-.
-¿A quien buscas caminante?- si no a tu pueblo enjaulado-.
Anoche comprendí mi historia en medio de la media noche enfocada por la luz de la soledad
Bajo las tinieblas lúgubres y artísticas de la citadina gente,
Pero anoche te ame,
Tanto como a la muralla gris de mis pecados,
Llegué a tu cuerpo con mi diminuto cuerpo huérfano de calor
Y te he estado entregando mi sonata citadina como tú gente.
¡Oh Mi ciudad!
Más almas que gente te caminan sin pudor después de hacerte el amor en
los balcones,
Susurrando que seguirás siendo la misma,
La vieja,
La de ahora,
La de antes,
La de siempre.
Anoche concebí la idea de pronunciar mi nombre en el momento en que la ciudad se Viste de luces de colores
Y el pudor de las damas se queda perdido en la sucia ropa del ayer.
Pero no he podido sucumbir más allá de mis lamentos,
Que sueñan y suenan,
Campanazos van,
Campanazos vienen,
Y en tu esquina el pueblo sigue dormido
Mientras gritos van,
Mientras gritos vienen.
Anunciando que amo lo que veo aunque no todo es amor,
Pero he llegado a amar la sangre en el suelo recién derramada por quien será un difunto al medio día,
Y mi sonreír será el pan de los locos viajeros,
De las noches oscuras,
De un cuento inexistente
Y de el sol que jamás saldrá a asomarse por la ventana de la vida,
Más aun creo en mi cuerpo rígido y flexible antes de encontrar en mis lágrimas la verdad del tiempo,
Que deja huellas en cada uno sin explicación,
Sin siquiera preguntar si puede
Y aquellos ángeles que cuidan la entrada de la iglesia a las doce se hallarán
Perdidos.
¡Quien lo observa no soy yo!
¡Quien lo cuenta no soy yo!
Fue el caminante que ahora hace parte de la majestuosa ciudad en donde nace el nuevo muro de lamentos
Y el fétido olor de los que somos adormece al bienvenido.
Aún existen los locos que siguen siendo gente,
Y sigo yo
Perdida en tus calles,
Buscando la mejor manera de encontrar la noche para seguir siendo amante
Y amarte después de hablar con tu fantasma. ::
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