Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Amé a esa mujer. Creía el vándalo.
Trituré sus tripas y me ahorqué
en el sótano de mi corazón,
solitario, como toda mosca
en la palma de la trampa.
Amo a todas las mujeres. Decíase.
Cual el fantasma, suspiro en el sosiego
y soy víctima de la tijera,
cual el intestino bajo filo
cuya disyuntiva ojala supiera.
Y cual el pirata a ciegas sobre la rampa,
miserable, sueña con su carne
entre los colmillos del acuático,
bajo las ocho miradas de la bestia;
pobre dama pez queriendo ser sirena.
Muriendo.
Trituré sus tripas y me ahorqué
en el sótano de mi corazón,
solitario, como toda mosca
en la palma de la trampa.
Amo a todas las mujeres. Decíase.
Cual el fantasma, suspiro en el sosiego
y soy víctima de la tijera,
cual el intestino bajo filo
cuya disyuntiva ojala supiera.
Y cual el pirata a ciegas sobre la rampa,
miserable, sueña con su carne
entre los colmillos del acuático,
bajo las ocho miradas de la bestia;
pobre dama pez queriendo ser sirena.
Muriendo.