LuKaS
L'enfant terrible
En el crepúsculo estelar se detiene mi mirada,
vislumbrando el mar se asemejan siluetas dibujadas,
por el pincel intangible de un poeta apasionado.
Un sabor que se me hace conocido inunda mi boca,
tus labios... húmedos pero aterciopelados,
como gotas de lluvia sobre una rosa.
Y tu piel parece que otra vez me roza,
y eriza todo mi ser.
El magnetismo de tu cuerpo atrapa,
el calor de tu alma me sofoca.
Y nuestros ojos intercambias miradas,
que se clavan como flechas presurosas;
una batería de disparos -sin escalas-
ornamentan la fachada de nuestros corazones.
Y el mundo cerrándose alrededor,
se llena de silencio y penumbra;
la luz se posa sobre nuestros rostros,
colmados de ilusión,
mostrándonos la dulzura, la pasión, la locura...
pupilas dilatadas que se llenan de lujuria.
Amantes independientes,
se hacen uno en esta fusión.
Unimos nuestros cuerpos,
hasta tocarnos el alma,
y lo damos todo...
Delirio de perdernos en un amor sin cordura,
nos haces cómplices de esta locura.
El sol de la mañana deje entrever nuestras caras,
orgullosas y avergonzadas....
por habernos amado tanto.
vislumbrando el mar se asemejan siluetas dibujadas,
por el pincel intangible de un poeta apasionado.
Un sabor que se me hace conocido inunda mi boca,
tus labios... húmedos pero aterciopelados,
como gotas de lluvia sobre una rosa.
Y tu piel parece que otra vez me roza,
y eriza todo mi ser.
El magnetismo de tu cuerpo atrapa,
el calor de tu alma me sofoca.
Y nuestros ojos intercambias miradas,
que se clavan como flechas presurosas;
una batería de disparos -sin escalas-
ornamentan la fachada de nuestros corazones.
Y el mundo cerrándose alrededor,
se llena de silencio y penumbra;
la luz se posa sobre nuestros rostros,
colmados de ilusión,
mostrándonos la dulzura, la pasión, la locura...
pupilas dilatadas que se llenan de lujuria.
Amantes independientes,
se hacen uno en esta fusión.
Unimos nuestros cuerpos,
hasta tocarnos el alma,
y lo damos todo...
Delirio de perdernos en un amor sin cordura,
nos haces cómplices de esta locura.
El sol de la mañana deje entrever nuestras caras,
orgullosas y avergonzadas....
por habernos amado tanto.
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