Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enfurecido salí del bar....,
por transcurrir las horas en vano,
sin encontrar pretexto para acercarme a ella,
colérico mascullando mi rabia,
fue tornando mi cabeza en torbellino
de insensatez.....,
que no acertaba a entender.
¿Por qué trato de ubicar sus ojos?
y no acierto a encontrarlos,
¿por qué el deseo de tocar su mano?
y sólo sueño su calor,
¿por qué anhelo su boca dentro de mi beso?
y degusto cansado sólo imágenes.
Al otro extremo del bar,
habita ella rodeada de risas y madera,
se ve alegre, se ve agradada,
la siento cerca.....,
siento que me sigue con su mirada,
pero son sólo mis sentidos que quieren su atención,
pero son sólo estallidos que llegan a mi cabeza,
la dulce embriaguez que se había apoderado de mis sentidos,
envalentonaba mi suicida aproximación,
pero la niebla de mi timidez se obstinó en acercarme hacia sus faldas,
que jugueteaban como dátil jugoso,
entre las mesas y mis sienes,
apuro una respuesta a mi desconcertante deseo,
la que me ubica en esta parada,
desnudo.... sin atavíos que cubran mi ceguera,
la noche cae sobre mi espalda,
y me agujera la espina dorsal,
del que no se atrevió a conjugar sus palabras
en oídos dispuestos a escuchar......
Furioso salí del bar....
y estoy aquí parado solo..
mascullando la impotencia de subir al bus..
con sólo mi esqueleto que hoy necesitaba de su calor.......
por transcurrir las horas en vano,
sin encontrar pretexto para acercarme a ella,
colérico mascullando mi rabia,
fue tornando mi cabeza en torbellino
de insensatez.....,
que no acertaba a entender.
¿Por qué trato de ubicar sus ojos?
y no acierto a encontrarlos,
¿por qué el deseo de tocar su mano?
y sólo sueño su calor,
¿por qué anhelo su boca dentro de mi beso?
y degusto cansado sólo imágenes.
Al otro extremo del bar,
habita ella rodeada de risas y madera,
se ve alegre, se ve agradada,
la siento cerca.....,
siento que me sigue con su mirada,
pero son sólo mis sentidos que quieren su atención,
pero son sólo estallidos que llegan a mi cabeza,
la dulce embriaguez que se había apoderado de mis sentidos,
envalentonaba mi suicida aproximación,
pero la niebla de mi timidez se obstinó en acercarme hacia sus faldas,
que jugueteaban como dátil jugoso,
entre las mesas y mis sienes,
apuro una respuesta a mi desconcertante deseo,
la que me ubica en esta parada,
desnudo.... sin atavíos que cubran mi ceguera,
la noche cae sobre mi espalda,
y me agujera la espina dorsal,
del que no se atrevió a conjugar sus palabras
en oídos dispuestos a escuchar......
Furioso salí del bar....
y estoy aquí parado solo..
mascullando la impotencia de subir al bus..
con sólo mi esqueleto que hoy necesitaba de su calor.......