RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
NOCHE DE LLUVIA
Recuerdas de aquella noche lluviosa,
empapados del agua, helados nuestro huesos,
la laguna silente y encapotado el cielo
fueron mudos testigos de la entrega
que sin medida ni control lo hicimos,
hasta que nos quedamos sin aliento.
Tus manos como aljibe de ternura
recorrían mi cuerpo que yacía trémulo de contento.
Fue mi primera vez, me sedujiste,
como seduce la luna al gran lucero,
como seduce la nieve al riachuelo,
tus labios descarriados, se olvidaron del tiempo,
contagiaron los míos, sin antídoto alguno,
que pudiera romper aquel hechizo
que eclipso nuestro cuerpos,
enredados con fuego de dulzura,
toda el agua de la inmensa laguna
no bastaba para sofocarnos.
Con tu pasión ardiente,
me fuiste convirtiéndome en ceniza,
los huesos que hace rato eran helados,
ardieron como brazas de la hoguera.
Ramiro Ponce P.
Recuerdas de aquella noche lluviosa,
empapados del agua, helados nuestro huesos,
la laguna silente y encapotado el cielo
fueron mudos testigos de la entrega
que sin medida ni control lo hicimos,
hasta que nos quedamos sin aliento.
Tus manos como aljibe de ternura
recorrían mi cuerpo que yacía trémulo de contento.
Fue mi primera vez, me sedujiste,
como seduce la luna al gran lucero,
como seduce la nieve al riachuelo,
tus labios descarriados, se olvidaron del tiempo,
contagiaron los míos, sin antídoto alguno,
que pudiera romper aquel hechizo
que eclipso nuestro cuerpos,
enredados con fuego de dulzura,
toda el agua de la inmensa laguna
no bastaba para sofocarnos.
Con tu pasión ardiente,
me fuiste convirtiéndome en ceniza,
los huesos que hace rato eran helados,
ardieron como brazas de la hoguera.
Ramiro Ponce P.