razyel
Poeta recién llegado
En aquella noche de abril, oscura, y lluviosa,
esa memoria nublada, y acuosa reposa.
Aquella mirada atrapada en el tiempo,
como amnesia de recuerdos idos en el viento.
El segundo en el que se detuvo el péndulo,
como un presagio gris, de féretro.
La luna con su menguante meneo,
acompañaba aquel armonioso serpenteo.
Ella danzaba bajo la lluvia, tempestuosa,
tan hermosa, como artilugio de rosa.
Sonreía perversamente angelical,
jugando con sus labios, impúdica y sensual.
Sus ojos fulminantes, malignos y verdes,
eran capaces de despertar a mi corazón inerte.
será tanto así, que solo me tomo una noche amarla,
y dudo me alcance una vida para olvidarla.
Aun recuerdo, mis manos peinando su pelo,
su vestido anudándose entre mis dedos,
la exquisitez de su sexo sin color,
y sus obscenas plegarias de amor...
Como avión en suspenso,
suspensión en descenso,
tan efusivos y violentos amantes,
solo simples y perfectos delirantes...
esa memoria nublada, y acuosa reposa.
Aquella mirada atrapada en el tiempo,
como amnesia de recuerdos idos en el viento.
El segundo en el que se detuvo el péndulo,
como un presagio gris, de féretro.
La luna con su menguante meneo,
acompañaba aquel armonioso serpenteo.
Ella danzaba bajo la lluvia, tempestuosa,
tan hermosa, como artilugio de rosa.
Sonreía perversamente angelical,
jugando con sus labios, impúdica y sensual.
Sus ojos fulminantes, malignos y verdes,
eran capaces de despertar a mi corazón inerte.
será tanto así, que solo me tomo una noche amarla,
y dudo me alcance una vida para olvidarla.
Aun recuerdo, mis manos peinando su pelo,
su vestido anudándose entre mis dedos,
la exquisitez de su sexo sin color,
y sus obscenas plegarias de amor...
Como avión en suspenso,
suspensión en descenso,
tan efusivos y violentos amantes,
solo simples y perfectos delirantes...
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