Alfredo Escalona
Poeta recién llegado
Aquella noche en que nací llovieron potros,
azules potros, nocturnales y sedientos,
de una soberbia luz de azul intenso
que iluminaba la silueta de sus rostros.
Eran mil potros desplomando el firmamento
en una fiesta de diademas derretidas,
¡Tropel hermoso, festejándome la vida
con mil estrellas tremulantes en concierto!
Magnos corceles, relincharon en mi patio
con corazones de potrero envarbascado
y la soberbia del añil desparramado
en el más trémulo palenque de aquel atrio.
Tan bella luz que con su azul sembró mis días
con este trote peregrino y proceloso
¡Vivo aguardando a mis corceles en el coso
donde trashuman mis caballos su alegría!
azules potros, nocturnales y sedientos,
de una soberbia luz de azul intenso
que iluminaba la silueta de sus rostros.
Eran mil potros desplomando el firmamento
en una fiesta de diademas derretidas,
¡Tropel hermoso, festejándome la vida
con mil estrellas tremulantes en concierto!
Magnos corceles, relincharon en mi patio
con corazones de potrero envarbascado
y la soberbia del añil desparramado
en el más trémulo palenque de aquel atrio.
Tan bella luz que con su azul sembró mis días
con este trote peregrino y proceloso
¡Vivo aguardando a mis corceles en el coso
donde trashuman mis caballos su alegría!