pichisan
Poeta recién llegado
La noche llego en silencio y en su traje oscuro colgó una hermosa luna y un millar de estrellas adornando el firmamento.
La brillante luz entro por la pequeña apertura del corazón mostrándote tal cual eres, ¡hermosa!
Tu mirada se clavo en el cuerpo invitando a la pasión y a la entrega.
Tus manos acariciaron tu cabello, y tu rostro se ilumino con luz brillante del alma.
Al rose de las manos los cuerpos se estremecieron de pación, y el aroma a excitación se podía tocar con las manos.
Los labios se unieron con ternura y delirio entregando en aquel beso el alma.
Los cuerpos se unieron con vesania y las manos recorrieron lugares que nunca nadie toco o vio.
Fue salvaje el encuentro, fue tierno, fue expresión de amor.
Los cuerpos quedaron marcados en las sabanas con el sudor y la húmeda excitación.
Los gritos, los gemidos, las palabras salieron del alma y se perdieron en el universo infinito.
La noche fue intensa, feroz, indomable, los cuerpos quedaron maltratados por la envestida, pero satisfechos y amados como nunca.
La luna comenzó su retirada y el sol se asomo en el horizonte poderoso.
Regresaste de donde viniste, te fuiste y era inevitable.
En lo más profundo de mis pensamientos te escondiste, y volviste a ser lo que eres,
¡un sueño inalcanzable!
Esperare la noche con ansias, y así poder amarte en mis sueños como siempre.