Byroniana
Poeta fiel al portal
Noche eterna
Ahora tú me guías, corazón,
en la penumbra del silencio,
en el resquicio de estas lágrimas
ahogadas en cólera,
esclavas de un dolor
vagabundo de las penas.
Ahora tú me guías, corazón,
con la inspiración de la tristeza,
con una vela encendida,
y con el fuego latiendo
a lenta agonía
empapando mis ojos.
Ahora sí, alma y maestría,
dejas instancia en mis versos,
como una gota de sangre
que llora una blanca golondrina,
ahora sí, alma mía,
te arrancas las alas que
jamás volaron.
Ahora te rompes,
te arrastras,
te desnudas,
porque estás sola, sola sin vida.
Caes, resbalas en un delirio
enfermo, ay, amargura..
Quizás es madrugada,
la vela sigue encendida,
la cera sigue quemando
las palabras arden.
Desfila la melancolía.
Sola, amando sola
por esquinas de alguna vida,
tan triste. Sola.
Las cuerdas del alma
se fusilan.
Ahora tú me guías, corazón,
en la penumbra del silencio,
en el resquicio de estas lágrimas
ahogadas en cólera,
esclavas de un dolor
vagabundo de las penas.
Ahora tú me guías, corazón,
con la inspiración de la tristeza,
con una vela encendida,
y con el fuego latiendo
a lenta agonía
empapando mis ojos.
Ahora sí, alma y maestría,
dejas instancia en mis versos,
como una gota de sangre
que llora una blanca golondrina,
ahora sí, alma mía,
te arrancas las alas que
jamás volaron.
Ahora te rompes,
te arrastras,
te desnudas,
porque estás sola, sola sin vida.
Caes, resbalas en un delirio
enfermo, ay, amargura..
Quizás es madrugada,
la vela sigue encendida,
la cera sigue quemando
las palabras arden.
Desfila la melancolía.
Sola, amando sola
por esquinas de alguna vida,
tan triste. Sola.
Las cuerdas del alma
se fusilan.
