Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Este amor es respirable,
como el viento que agita tu cabello,
deseando que llene por siempre mi corazón de dulces anhelos,
entre tus brazos, con la pasión entre tus piernas,
llamarte amada... mi amante,
Perdidos temores,
que antes herían,
ahora son solo recuerdos,
atrapados en botella,
con el nudo de tus dedos,
que sanó las llagas del ayer...
Mirando a tus ojos,
aprendí del cielo,
el amor sublime,
del infierno,
la pasión que arrebata,
Para ser por siempre,
tu amante amado rendido,
a los pies de doncella,
flamante estrella,
que irradia la dulzura,
con la piel que me arrebata,
mis más sinceros arrojos...
Entre flores os acaricio,
entre espinas os tomo,
con el dolor de una primera vez,
que se transforme en gemidos,
con susurros tiernos,
en arañazos profundos...
Aire y fuego,
con la tierra que pisamos,
siendo jardín escenario,
para la guerra de amor,
donde solo tu... solo tú,
sabrás condenarme,
Al espacio de los deseos eternos,
entre los besos de una caricia,
con la lengua jugosa del pecado,
y el destino final entre tu carne,
que marque mi amor,
que marque mi pasión...
Que hoy en letras carmesí,
dejo para ti... atadas a tu puerta,
mientras el jadeo de la entrega,
hace inmortal esta noche...
¡Ámame! ¡Tómame!
que hoy... soy vuestro...
Hasta el amanecer... y quizá...
quizá mañana...
L.V.
como el viento que agita tu cabello,
deseando que llene por siempre mi corazón de dulces anhelos,
entre tus brazos, con la pasión entre tus piernas,
llamarte amada... mi amante,
Perdidos temores,
que antes herían,
ahora son solo recuerdos,
atrapados en botella,
con el nudo de tus dedos,
que sanó las llagas del ayer...
Mirando a tus ojos,
aprendí del cielo,
el amor sublime,
del infierno,
la pasión que arrebata,
Para ser por siempre,
tu amante amado rendido,
a los pies de doncella,
flamante estrella,
que irradia la dulzura,
con la piel que me arrebata,
mis más sinceros arrojos...
Entre flores os acaricio,
entre espinas os tomo,
con el dolor de una primera vez,
que se transforme en gemidos,
con susurros tiernos,
en arañazos profundos...
Aire y fuego,
con la tierra que pisamos,
siendo jardín escenario,
para la guerra de amor,
donde solo tu... solo tú,
sabrás condenarme,
Al espacio de los deseos eternos,
entre los besos de una caricia,
con la lengua jugosa del pecado,
y el destino final entre tu carne,
que marque mi amor,
que marque mi pasión...
Que hoy en letras carmesí,
dejo para ti... atadas a tu puerta,
mientras el jadeo de la entrega,
hace inmortal esta noche...
¡Ámame! ¡Tómame!
que hoy... soy vuestro...
Hasta el amanecer... y quizá...
quizá mañana...
L.V.
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