Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Todo va mutando,
todo va creciendo;
todo va cambiando,
todo va naciendo.
La Tierra se pone sus montañas;
la Luna multiplica sus dones;
son brillos sus largos movimientos
despertando los bellos neones
encerrados en las calladas piedras.
El camino de luz, llevará,
se apoderará por corto tiempo,
de la belleza de verdes hiedras.
La mágica noche va viniendo.
Todo va surgiendo,
todo va encajando,
todo da sosiego,
todo va pasando.
El cielo se disfraza de noche,
con mil lunares de albinos fluidos;
uno por cada ánima dormida,
acunada por las leves rachas
del viento suave y anochecido.
La tierra canta, le canta al viento,
dándole vida al constante tiempo...
Coronas de pino, del adviento...
Todo da su viento,
todo da su encanto;
todo va creciendo,
todo va mutando.
todo va creciendo;
todo va cambiando,
todo va naciendo.
La Tierra se pone sus montañas;
la Luna multiplica sus dones;
son brillos sus largos movimientos
despertando los bellos neones
encerrados en las calladas piedras.
El camino de luz, llevará,
se apoderará por corto tiempo,
de la belleza de verdes hiedras.
La mágica noche va viniendo.
Todo va surgiendo,
todo va encajando,
todo da sosiego,
todo va pasando.
El cielo se disfraza de noche,
con mil lunares de albinos fluidos;
uno por cada ánima dormida,
acunada por las leves rachas
del viento suave y anochecido.
La tierra canta, le canta al viento,
dándole vida al constante tiempo...
Coronas de pino, del adviento...
Todo da su viento,
todo da su encanto;
todo va creciendo,
todo va mutando.
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