JFelipe
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es una noche oscura y profunda. Voy oscilando de esquina a esquina en esta habitación ahogada, luego permanezco largo tiempo pasmado. Mis ojos miran sin ver el pomo de la puerta, mientras buscan dentro una respuesta; ya no lloran, solo bailan en la nada mientras enfocan mi interior.
Los niños entran jugando y gritando en el colegio. Me asomo a la ventana y veo correr a una mujer con tacones y traje chaqueta que posiblemente llega tarde al trabajo, mientras dos señoras con los carros de la compra caminan lentas al mercado. El sol, tan vivo como lo es en primavera, limpia los corazones tempraneros, pero aquí la noche es oscura y profunda.
Por fin me siento y escribo y lo hago más por necesidad que por creer que mis flechas puedan salvar tu muralla.
Dibujo las últimas palabras, ellas son el símbolo que me ayudará a enterrarte.
Los niños entran jugando y gritando en el colegio. Me asomo a la ventana y veo correr a una mujer con tacones y traje chaqueta que posiblemente llega tarde al trabajo, mientras dos señoras con los carros de la compra caminan lentas al mercado. El sol, tan vivo como lo es en primavera, limpia los corazones tempraneros, pero aquí la noche es oscura y profunda.
Por fin me siento y escribo y lo hago más por necesidad que por creer que mis flechas puedan salvar tu muralla.
Dibujo las últimas palabras, ellas son el símbolo que me ayudará a enterrarte.
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