NOCHE
poema de OSCAR PORTELA
Noche oscura del alma: no hay duelos aquí.
Abruptamente el caminante de detiene
En la quietud profunda del movimiento
Que yace espectral frente a un abismo.
Ningún soplo de brisa o hilo de la luz
Que baja de la oscura simiente de la Nada:
No abrir los ojos al devenir.
Adentrarse en el reposo
De las sombras densas y no oír sino el siseo
Del silencio. ¿Dónde estoy?
Disuelto el yo en la noche oscura del alma
Solo quedan los vientos ardientes
Que aupan las plegarias que conducen de
Las Sombras del Parpado a la infinita
Quietud del ser, sin duelos, ni movimiento alguno.
Martes 22 de noviembre de 2011
poema de OSCAR PORTELA
Noche oscura del alma: no hay duelos aquí.
Abruptamente el caminante de detiene
En la quietud profunda del movimiento
Que yace espectral frente a un abismo.
Ningún soplo de brisa o hilo de la luz
Que baja de la oscura simiente de la Nada:
No abrir los ojos al devenir.
Adentrarse en el reposo
De las sombras densas y no oír sino el siseo
Del silencio. ¿Dónde estoy?
Disuelto el yo en la noche oscura del alma
Solo quedan los vientos ardientes
Que aupan las plegarias que conducen de
Las Sombras del Parpado a la infinita
Quietud del ser, sin duelos, ni movimiento alguno.
Martes 22 de noviembre de 2011