Noche viajera

identidadnodefinida

Poeta asiduo al portal
Son las 2:42; si. Así es

opaco el reloj y su mandato.

Se arrima sólo el régimen de la nada,

asi es. Su acecho guardián

patrulla el silencio agazapado

entre fallidos suspiros

y fallecidos corazones.

Así es; la noche estallida.

Se tuerce por una rudimentaria desigual;

poco a poco,

al redescubrir el estrecho

espacio habitado junto a mis ojos desorbitados,

con su vestuario descomunal:

timbre insonoro, tiempo prorrogado,

grietas en los colmillos del reloj

y su capa homicida:

susurros hipnóticos.

Así es. Una noche en su estado natal

prudente como la muerte súbita

pero, incauta como la desdicha soledad.

Esta noche por fin estoy en lo alto.

Si; en lo alto de su torre. Vivo y sobrio

como danza jubilosa y ritmo métrico,

asistiendo a su vista al precipicio

donde la corriente de su valle

arrastra las penitencias del hombre ebrio.

Así es mi noche. Excedente por

primera una vez,

y milagrosa por tan sólo la última vez.

Por fin las tripas de mi juicio psicótico

no instruyen mi taciturna atmósfera.

Así es. Esta noche es mágica.

Puedo silbar al viento, sin ser llevado.

Puedo latir a la luna, sin ser apresado.

Porque todas la contemplo desde

lo bajo de mis expectantes arrebatos

abatido y otras muchas desolado.

Pero en esta instancia, puede

labrar su antojo conmigo;

Y hoy, eterna y entera como siempre,

puedo magnificar su opaca estancia

desde lo alto como único testigo.
 
Última edición:
Son las 2:42; si. Así es

opaco el reloj y su mandato.

Se arrima sólo el régimen de la nada,

asi es. Su acecho guardián

patrulla el silencio agazapado

entre fallidos suspiros

y fallecidos corazones.

Así es; la noche estallida.

Se tuerce por una rudimentaria desigual;

poco a poco,

al redescubrir el estrecho

espacio habitado junto a mis ojos desorbitados,

con su vestuario descomunal:

timbre insonoro, tiempo prorrogado,

grietas en los colmillos del reloj

y su capa homicida:

susurros hipnóticos.

Así es. Una noche en su estado natal

prudente como la muerte súbita

pero, incauta como la desdicha soledad.

Esta noche por fin estoy en lo alto.

Si; en lo alto de su torre. Vivo y sobrio

como danza jubilosa y ritmo métrico,

asistiendo a su vista al precipicio

donde la corriente de su valle

arrastra las penitencias del hombre ebrio.

Así es mi noche. Excedente por

primera una vez,

y milagrosa por tan sólo la última vez.

Por fin las tripas de mi juicio psicótico

no instruyen mi taciturna atmósfera.

Así es. Esta noche es mágica.

Puedo silbar al viento, sin ser llevado.

Puedo latir a la luna, sin ser apresado.

Porque todas la contemplo desde

lo bajo de mis expectantes arrebatos

abatido y otras muchas desolado.

Pero en esta instancia, puede

labrar su antojo conmigo;

Y hoy, eterna y entera como siempre,

puedo magnificar su opaca estancia

desde lo alto como único testigo.
buen poema de corte vanguardista y el insomnio y amor que se exacerban.
 
Son las 2:42; si. Así es

opaco el reloj y su mandato.

Se arrima sólo el régimen de la nada,

asi es. Su acecho guardián

patrulla el silencio agazapado

entre fallidos suspiros

y fallecidos corazones.

Así es; la noche estallida.

Se tuerce por una rudimentaria desigual;

poco a poco,

al redescubrir el estrecho

espacio habitado junto a mis ojos desorbitados,

con su vestuario descomunal:

timbre insonoro, tiempo prorrogado,

grietas en los colmillos del reloj

y su capa homicida:

susurros hipnóticos.

Así es. Una noche en su estado natal

prudente como la muerte súbita

pero, incauta como la desdicha soledad.

Esta noche por fin estoy en lo alto.

Si; en lo alto de su torre. Vivo y sobrio

como danza jubilosa y ritmo métrico,

asistiendo a su vista al precipicio

donde la corriente de su valle

arrastra las penitencias del hombre ebrio.

Así es mi noche. Excedente por

primera una vez,

y milagrosa por tan sólo la última vez.

Por fin las tripas de mi juicio psicótico

no instruyen mi taciturna atmósfera.

Así es. Esta noche es mágica.

Puedo silbar al viento, sin ser llevado.

Puedo latir a la luna, sin ser apresado.

Porque todas la contemplo desde

lo bajo de mis expectantes arrebatos

abatido y otras muchas desolado.

Pero en esta instancia, puede

labrar su antojo conmigo;

Y hoy, eterna y entera como siempre,

puedo magnificar su opaca estancia

desde lo alto como único testigo.
Me gusta este poema, lo que en el cuentas y sobre todo como lo cuentas amigo identidadnodefinida. Un abrazo. Paco.
 

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