YANCO
Poeta adicto al portal
Feroz rugir de olas reventando tras nuestro en la roca enmudecida,
suave sensación deja en mi labio ahora que tu labio me condena.
Dos cuerpos que buscan como atarse en la suave arena humedecida,
siluetas desnudas que quisieran con el mismo cielo hacer cobija.
Largos los gemidos escondimos en el cruel crujir de aquellas olas,
Rinden de cansancio en un abrazo sus ansias y el mar ya los devora.
Larga fue esa noche así esquivando las rocas, el mar, te quise a solas,
largo fue el querer que se entregaran, ya el amanecer cerro la obra.
Siempre en el recuerdo quedo el canto de aquel mar llenando nuestras horas,
Cuerpos que se dieron sin frenarse siempre en tu recuerdo estaré a solas.
suave sensación deja en mi labio ahora que tu labio me condena.
Dos cuerpos que buscan como atarse en la suave arena humedecida,
siluetas desnudas que quisieran con el mismo cielo hacer cobija.
Largos los gemidos escondimos en el cruel crujir de aquellas olas,
Rinden de cansancio en un abrazo sus ansias y el mar ya los devora.
Larga fue esa noche así esquivando las rocas, el mar, te quise a solas,
largo fue el querer que se entregaran, ya el amanecer cerro la obra.
Siempre en el recuerdo quedo el canto de aquel mar llenando nuestras horas,
Cuerpos que se dieron sin frenarse siempre en tu recuerdo estaré a solas.