Noche

Rey_De_Duendes

Poeta recién llegado
Has de llegar cada día para adormecer las angustias de los hombres, entre tantos, algunos enloquecen con tu presencia. Contigo traes el letargo del ritmo, el aire se llena con el silencio y se empiezan a escuchar los pensamientos, no dudas en cubrirlo todo y acoger las almas en tus entrañas, en mi provocas la nada, es entonces cuando me siento enteramente yo, de vez en cuando revelas algún misterio o me haces consciente de algo, como en aquel arribo tuyo cargado de impalpabilidad, con sutil voz me dijiste que he de vivir añorando la muerte, recuerdo la tibieza de mi cuerpo y mi cuerpo sin forma, entregado a un estado de infinito gozo, fue cuando intenté respirar y mi interior se cargo con lo denso, el ahogo me daba paz, cuando lograba respirar de verdad, sentía a la materia hacerse carne en mi, recuerdo viviendo la muerte y la infinita paz en todo lugar.
Entendí también, que he de buscar en cada vientre una tumba, y cada vez que hago el amor espero encontrar la muerte, en el acto creador de la vida solo me duermo poco a poco, toda conciencia se acrecienta en el estado neutral, no miraba a la mujer como amada sino como un camino hacia la nada, mi alma se adormece en los brazos femeninos y logro conectarme con su zona oscura, veo más allá de los ojos, de la mirada, del alma, veo directo a la nada, se seducirla y conquistarla, se hablarle sin escucharla, se dominarla sin tomarla, la muerte me atrae y creo poder vencerla, pero a veces cuando vienes fría noche, me confunde tu negrura y puedo sentirla asechando tras las sombras de mis sentimientos, esperando el pensamiento adecuado para arrebatarme el cetro de mi cuerpo.


Rey de Duendes
 
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Has de llegar cada día para adormecer las angustias de los hombres, entre tantos, algunos enloquecen con tu presencia. Contigo traes el letargo del ritmo, el aire se llena con el silencio y se empiezan a escuchar los pensamientos, no dudas en cubrirlo todo y acoger las almas en tus entrañas, en mi provocas la nada, es entonces cuando me siento enteramente yo, de vez en cuando revelas algún misterio o me haces consciente de algo, como en aquel arribo tuyo cargado de impalpabilidad, con sutil voz me dijiste que he de vivir añorando la muerte, recuerdo la tibieza de mi cuerpo y mi cuerpo sin forma, entregado a un estado de infinito gozo, fue cuando intenté respirar y mi interior se cargo con lo denso, el ahogo me daba paz, cuando lograba respirar de verdad, sentía a la materia hacerse carne en mi, recuerdo viviendo la muerte y la infinita paz en todo lugar.
Entendí también, que he de buscar en cada vientre una tumba, y cada vez que hago el amor espero encontrar la muerte, en el acto creador de la vida solo me duermo poco a poco, toda conciencia se acrecienta en el estado neutral, no miraba a la mujer como amada sino como un camino hacia la nada, mi alma se adormece en los brazos femeninos y logro conectarme con su zona oscura, veo más allá de los ojos, de la mirada, del alma, veo directo a la nada, se seducirla y conquistarla, se hablarle sin escucharla, se dominarla sin tomarla, la muerte me atrae y creo poder vencerla, pero a veces cuando vienes fría noche, me confunde tu negrura y puedo sentirla asechando tras las sombras de mis sentimientos, esperando el pensamiento adecuado para arrebatarme el cetro de mi cuerpo.


Rey de Duendes


Bienvenido rey muy clara y versátil narración que nos presentas de una estela oscura y maravillosa, te recomiendo uses letras mas pequeña, saludos
 
muchas gracias por tu Bienvenida, tendré en cuenta de ahora en mas el tema de la letra. Los que escribimos sabemos de la "vergüenza" que produce exponer las pequeñas partes de nuestra alma.
 
Has de llegar cada día para adormecer las angustias de los hombres, entre tantos, algunos enloquecen con tu presencia. Contigo traes el letargo del ritmo, el aire se llena con el silencio y se empiezan a escuchar los pensamientos, no dudas en cubrirlo todo y acoger las almas en tus entrañas, en mi provocas la nada, es entonces cuando me siento enteramente yo, de vez en cuando revelas algún misterio o me haces consciente de algo, como en aquel arribo tuyo cargado de impalpabilidad, con sutil voz me dijiste que he de vivir añorando la muerte, recuerdo la tibieza de mi cuerpo y mi cuerpo sin forma, entregado a un estado de infinito gozo, fue cuando intenté respirar y mi interior se cargo con lo denso, el ahogo me daba paz, cuando lograba respirar de verdad, sentía a la materia hacerse carne en mi, recuerdo viviendo la muerte y la infinita paz en todo lugar.
Entendí también, que he de buscar en cada vientre una tumba, y cada vez que hago el amor espero encontrar la muerte, en el acto creador de la vida solo me duermo poco a poco, toda conciencia se acrecienta en el estado neutral, no miraba a la mujer como amada sino como un camino hacia la nada, mi alma se adormece en los brazos femeninos y logro conectarme con su zona oscura, veo más allá de los ojos, de la mirada, del alma, veo directo a la nada, se seducirla y conquistarla, se hablarle sin escucharla, se dominarla sin tomarla, la muerte me atrae y creo poder vencerla, pero a veces cuando vienes fría noche, me confunde tu negrura y puedo sentirla asechando tras las sombras de mis sentimientos, esperando el pensamiento adecuado para arrebatarme el cetro de mi cuerpo.


Rey de Duendes



Bienvenido
Interesante prosa, me gusta tu estilo, el tamaño de tus letras me confundieron un poco espero en tu siguiente escrito las menores...
Abrazos y besos.
Hasta pronto.
 
Gracias por tu comentario, ya descubrí que puedo editar los post asi que cambie el tamaño de la letra.
 
Buen escrito y bien dejado en tu obra "maestra" aunque no dudo enque nos sorprenseras con más escritos como este o mejoresmgracias por venir a este rinconcito.Un abrazo
 

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