Un cuerpo con uso limitado
es, a decir de Dios, la prisión
de un alma libertina.
Fuego enbravecido
que a los ojos asoma,
sátiro deseo
que las carnes llena.
A toque el juicio final espera,
quietas reglas,
por la vida rotas.
Es noche la fresa
que a mi boca llega,
ruin desorden
del destino convocado.
Me tiende la mano
diosa guerrera
contando víctimas
como trofeos ganados.
Corre noche!
apremia fresa
en fin
Corazón ajeno.
es, a decir de Dios, la prisión
de un alma libertina.
Fuego enbravecido
que a los ojos asoma,
sátiro deseo
que las carnes llena.
A toque el juicio final espera,
quietas reglas,
por la vida rotas.
Es noche la fresa
que a mi boca llega,
ruin desorden
del destino convocado.
Me tiende la mano
diosa guerrera
contando víctimas
como trofeos ganados.
Corre noche!
apremia fresa
en fin
Corazón ajeno.