soloescriboporella
Poeta recién llegado
Mi último escrito, poco que decir acerca de él...
Como siempre, dedicado a ella.
A oscuras, entre velas,
te siento al escribir,
con mi orquesta de penas
que no me permiten dormir.
Rey de las madrugadas,
preso de tus recuerdos,
sin saber tenerte alejada
durante tantísimo tiempo.
Mi felicidad se retrasa
cuando rondas mi memoria
pues los catorces ya pasan
con más penas que glorias.
Asediando a la almohada,
miro a la puerta con pavor
esperando tu llegada
a mi mustia habitación.
Tú, con tu dulce pijama,
yo, con el de los llantos,
cosido cada mañana
cuando sin ti me levanto.
Duermo bajo las estrellas,
en la cama, sueños rotos,
siempre pensando en ella,
coleccionista de piropos.
Cayendo en el olvido,
viajando para verte,
pues estando dormido
vuelvo para tenerte.
Y besarte en mis sueños
donde sigues a mi vera,
ese mundo tan pequeño
que dura noches enteras.
Disfrutando cada momento
de aquel tiempo perdido
donde tanto sentimiento
nunca me da por vencido.
Despierto sudado, frío,
¡Desoladora realidad!
Escalofríos vacíos
me recuerdan que no estás.
Angustiado, abatido,
consumido, atediado,
perturbado, aturdido,
dolorido yo me hallo.
El aroma de tu cuerpo
se desvanece al instante,
no el suplicio intenso
que anhela abrazarte.
Las lágrimas a raudales
colman mi desesperación
y sólo quedan tus postales
perdidas en un cajón...
Mi corazón sufre tetania
tratada con esperanzas,
pero, ¿Quién me acompaña
estas noches de añoranza?
Como siempre, dedicado a ella.
A oscuras, entre velas,
te siento al escribir,
con mi orquesta de penas
que no me permiten dormir.
Rey de las madrugadas,
preso de tus recuerdos,
sin saber tenerte alejada
durante tantísimo tiempo.
Mi felicidad se retrasa
cuando rondas mi memoria
pues los catorces ya pasan
con más penas que glorias.
Asediando a la almohada,
miro a la puerta con pavor
esperando tu llegada
a mi mustia habitación.
Tú, con tu dulce pijama,
yo, con el de los llantos,
cosido cada mañana
cuando sin ti me levanto.
Duermo bajo las estrellas,
en la cama, sueños rotos,
siempre pensando en ella,
coleccionista de piropos.
Cayendo en el olvido,
viajando para verte,
pues estando dormido
vuelvo para tenerte.
Y besarte en mis sueños
donde sigues a mi vera,
ese mundo tan pequeño
que dura noches enteras.
Disfrutando cada momento
de aquel tiempo perdido
donde tanto sentimiento
nunca me da por vencido.
Despierto sudado, frío,
¡Desoladora realidad!
Escalofríos vacíos
me recuerdan que no estás.
Angustiado, abatido,
consumido, atediado,
perturbado, aturdido,
dolorido yo me hallo.
El aroma de tu cuerpo
se desvanece al instante,
no el suplicio intenso
que anhela abrazarte.
Las lágrimas a raudales
colman mi desesperación
y sólo quedan tus postales
perdidas en un cajón...
Mi corazón sufre tetania
tratada con esperanzas,
pero, ¿Quién me acompaña
estas noches de añoranza?