orlando medina
Poeta recién llegado
Ayer enloquecí tu cuerpo con mis besos.
La lujuria desbocada,
cabalgaba desde tu ombligo
ebria de ti.
Socavaba tu vientre,
desgarraba el pudor,
seducía a la noche
envuelta en suspiros tibios de pasión,
mientras tu copa derramaba toda su esencia y placer,
y la pasión hecha líquida
se deslizaba gota a gota sobre tu espalda,
desnudando la intensidad del fuego
que consumía el templo de mis deseos.
Nuestros cuerpos diluidos entre las sabanas,
saturados de besos,
desvaneciéndose en el amor,
pero como brasas,
ardiendo con fuerza.
Ayer,
una noche fría,
en la que dos cuerpos pueden arder tanto
como las estrellas en el firmamento.