Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Noches florecidas
En un largo y cálido verano,
tras los pasos de la lluvia,
una música dorada acompaña
la blanca flor de la magnolia.
La flor que es recurrida
de endeble corte sangra
alegres armonías
y el triste aroma amarga.
Jardines fueron muchos
quemados en amores,
y ahora entre los bichos
ofrecen sus hedores.
Tal vez la mala hierba
se oculta siempre verde,
que sabe en la desierta,
la lluvia cuando llueve,
que flor de alguna puerta
cerrada se nos muere.
Los pétalos de vida,
de rojo amor estaban
en cintas tan queridas,
que al negro embarazaban
las noches florecidas.
Ha pasado tanto tiempo
que te vi en el aguacero,
que de aquí no se comprende
sea espejo o sea cielo,
al oscuro que se enciende...,
mas, oscuro yo lo anhelo.
En un largo y cálido verano,
tras los pasos de la lluvia,
una música dorada acompaña
la blanca flor de la magnolia.
La flor que es recurrida
de endeble corte sangra
alegres armonías
y el triste aroma amarga.
Jardines fueron muchos
quemados en amores,
y ahora entre los bichos
ofrecen sus hedores.
Tal vez la mala hierba
se oculta siempre verde,
que sabe en la desierta,
la lluvia cuando llueve,
que flor de alguna puerta
cerrada se nos muere.
Los pétalos de vida,
de rojo amor estaban
en cintas tan queridas,
que al negro embarazaban
las noches florecidas.
Ha pasado tanto tiempo
que te vi en el aguacero,
que de aquí no se comprende
sea espejo o sea cielo,
al oscuro que se enciende...,
mas, oscuro yo lo anhelo.