Luceros de aguas mansas
Enfurecidos por el rencor
Yacen en la plenitud
A la emboscada de mil estrellas,
Esas enigmáticas estrellas
Que el rocío desvanece
Y él solo no deja ver.
Desenvaina la acritud
De tus noches extasiadas
Por la humedad de tu cuerpo
Que en la madrugada austero
Desprende en el cariz
Una esencia lisonjera
Abducida por el estupor
Que ígneo y efímero
Abate a los anhelos
Del que fue en mí
Tu calcinante lecho.
No hay en mí más alivio
Que cobijarme en tus senos
Desalientos mortíferos
Gozando, por el deleite
De otros labios que míos no son
Absortos, de fervor
Por el balanceo de otro cuerpo
Llevándole al abismo
De tan codiciada culminación.
Y sin más estremecimiento
De cuando la alborada
Le despoja de su nítido
Y fugaz amante clandestino
Embriagado de ese crepúsculo
Ya postergado.
Enfurecidos por el rencor
Yacen en la plenitud
A la emboscada de mil estrellas,
Esas enigmáticas estrellas
Que el rocío desvanece
Y él solo no deja ver.
Desenvaina la acritud
De tus noches extasiadas
Por la humedad de tu cuerpo
Que en la madrugada austero
Desprende en el cariz
Una esencia lisonjera
Abducida por el estupor
Que ígneo y efímero
Abate a los anhelos
Del que fue en mí
Tu calcinante lecho.
No hay en mí más alivio
Que cobijarme en tus senos
Desalientos mortíferos
Gozando, por el deleite
De otros labios que míos no son
Absortos, de fervor
Por el balanceo de otro cuerpo
Llevándole al abismo
De tan codiciada culminación.
Y sin más estremecimiento
De cuando la alborada
Le despoja de su nítido
Y fugaz amante clandestino
Embriagado de ese crepúsculo
Ya postergado.