NOCIONES DE GEOPOLÍTICA
(Canto a una Primavera impasible.)
Por las ventanas desquiciadas
entran los vientos alisios
arrastrando las páginas de incunables
devoradas por el ocio.
Entra también el rugido de la calle
en la que abarloan las canoas
esperando ser cargadas con las catedrales inútiles.
Mientras tanto, llueven las cenizas
que salen de los últimos crematorios.
Los generales, en sus postreros espasmos,
reparten los nuevos mapas y las credenciales
para alquilar dromedarios en júbilo.
Se están repartiendo el mundo
y sus pompas y sus honras
según determinan las normas rigurosas
de los antiguos libros de culto.
¿Quien ha encontrado las mariposas monarca
en su vuelo desviado por las huelgas?
¿Quienes beben el agua sanguinolenta
de las fuentes saturadas de cadáveres?
Pero el ciclo de las noches y los días
continúa imperturbable en primavera,
salvo algún calofrío debido a las altas fiebres.
Ahora, hemos de hacer una enorme hoguera
con los antiguos mapas
y adornarla con los globos terráqueos escolares.
Hemos de desmontar las fronteras viejas
y darlas como alimento a los pingüinos polares.
Hemos de ordenar a los azules tuaregs
(ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo)
que detengan el paso de los molestos icebergs
si se atreven a cruzar el paralelo de los sueños.
¡Qué hermosa bruma azulada la que cubre la tierra y el mar!
Disueltas ya las arcaicas estructuras de los obsoletos mercantes
inválidas ya las brújulas y florecidos los sextantes
corramos hacia las ruinas gloriosas de las fábricas.
Allí anidará la paz expulsada de los bares de la noche,
allí se refugiarán con nosotros las últimas notas
de los saxofones en flor.
Allí, en perpetua orgía, recibiremos al nuevo Algoritmo.
(Canto a una Primavera impasible.)
Por las ventanas desquiciadas
entran los vientos alisios
arrastrando las páginas de incunables
devoradas por el ocio.
Entra también el rugido de la calle
en la que abarloan las canoas
esperando ser cargadas con las catedrales inútiles.
Mientras tanto, llueven las cenizas
que salen de los últimos crematorios.
Los generales, en sus postreros espasmos,
reparten los nuevos mapas y las credenciales
para alquilar dromedarios en júbilo.
Se están repartiendo el mundo
y sus pompas y sus honras
según determinan las normas rigurosas
de los antiguos libros de culto.
¿Quien ha encontrado las mariposas monarca
en su vuelo desviado por las huelgas?
¿Quienes beben el agua sanguinolenta
de las fuentes saturadas de cadáveres?
Pero el ciclo de las noches y los días
continúa imperturbable en primavera,
salvo algún calofrío debido a las altas fiebres.
Ahora, hemos de hacer una enorme hoguera
con los antiguos mapas
y adornarla con los globos terráqueos escolares.
Hemos de desmontar las fronteras viejas
y darlas como alimento a los pingüinos polares.
Hemos de ordenar a los azules tuaregs
(ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo)
que detengan el paso de los molestos icebergs
si se atreven a cruzar el paralelo de los sueños.
¡Qué hermosa bruma azulada la que cubre la tierra y el mar!
Disueltas ya las arcaicas estructuras de los obsoletos mercantes
inválidas ya las brújulas y florecidos los sextantes
corramos hacia las ruinas gloriosas de las fábricas.
Allí anidará la paz expulsada de los bares de la noche,
allí se refugiarán con nosotros las últimas notas
de los saxofones en flor.
Allí, en perpetua orgía, recibiremos al nuevo Algoritmo.
Ilust.: “Nova Orbis Tabula, ad usum serenissimi Burgundiae Ducis. MDCXCIV”
Artistic World Map
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