negrojf
Poeta recién llegado
Cuando cae el manto oscuro de la noche
Cuando desde el balcón el azafrán mira amargo la luna
Cuando el vaho asciende desde el solitario brillo de los cristales duros de los callejones
Hacia las barandas oxidadas de las azoteas
De los techos grises de los recuerdos
Cuando los faroles brillan con un tenue verde las avenidas
Las avenidas adornadas con una luz silenciosa
Luz de pensamientos opacos, de carteles rasgados
En los viejos muros, en las estaciones de tren abandonadas
Cuando alzan vuelo las mariposas blancas sobre el campanario
Y observan atentas a los seres pálidos de alas membranosas
Revoloteando sobre el aire nocturno
Sobre los fríos hospitales, sobre las catedrales góticas
A seres de ojos encarnados que con sus rayos escarlata
Atraviesan los rojos cristales de los vitrales,
Con sus rayos escarlata contempla las terribles gárgolas
De pico de halcón, de alma de roca
Y observan la danza de los fantasmas en las antiguas construcciones
La danza eterna, etérea sobre la luz sorda de las maderas que crujen
Sobre la luz sorda de lo marmóreo de los cementerios olvidados
De lo marmóreo de las teclas del piano felino que disuena en lo oscuro
Cuando los espíritus salen de las frías paredes
Y las sombras se separan violentas de las blancas porcelanas
De las muñecas desarticuladas que yacen sobre los catres
Que escuchan las puertas abrirse y cerrarse lentas, crueles
Llamando al vacío, a la luz muda de los hoteles sin esperanza
al quejido de las cortinas que quieren volar pero no pueden
a las paredes agrietadas y su grito de sangre y celos
Cuando el día frío se quita el antifaz y llega la oscura noche
Y las orquídeas negras crecen sobre las mesas de las tabernas
Escucho la voz de un ángel recién caído
De un anillo de zafiro que asciende entre los bosques de cal y piedra
Un conjuro milenario que se esconde y se descubre tras los garajes olvidados
Tras las bodegas amarillas coronadas de fuego
Es una druidesa que danza y canta alrededor de una caneca ardiente
Invocando al roble para que devore los tejados
A la luna menguante para que desplome las inclinadas torres de vidrio
Al gato para que haga temblar las campanas de la iglesia
A la lluvia para que me moje el rostro
Para verla embrujando con sus ojos pardos a los columpios de los parques,
A las carreteras empolvadas,
a la casas de zinc
¿Para qué cerrar los ojos, pájaro nocturno,
Si podemos ver lo que se oculta bajo el infinito mar púrpura y sus peces blancos?
Al ebrio de luna,
a Salomé y sus bailarinas de plata, el tahúr que apostó las estrellas,
La lujuria de los perros,
el ladrón que se robó los sueños del incauto,
La muerte de la pasiflora,
el último canto del cisne.
Sortilegio,
¿Para qué cerrar los ojos si podemos ver cuando los demonios salen de sus grutas de azufre
Mientras los ángeles duermen tranquilos sobre el frío cristal del tedio?
[MUSICA]http://www.garageband.com/mp3/Fantasi_Impromptu.mp3?|pe1|WdjZPXLrvP2rYVS_amxjDg[/MUSICA]
Cuando desde el balcón el azafrán mira amargo la luna
Cuando el vaho asciende desde el solitario brillo de los cristales duros de los callejones
Hacia las barandas oxidadas de las azoteas
De los techos grises de los recuerdos
Cuando los faroles brillan con un tenue verde las avenidas
Las avenidas adornadas con una luz silenciosa
Luz de pensamientos opacos, de carteles rasgados
En los viejos muros, en las estaciones de tren abandonadas
Cuando alzan vuelo las mariposas blancas sobre el campanario
Y observan atentas a los seres pálidos de alas membranosas
Revoloteando sobre el aire nocturno
Sobre los fríos hospitales, sobre las catedrales góticas
A seres de ojos encarnados que con sus rayos escarlata
Atraviesan los rojos cristales de los vitrales,
Con sus rayos escarlata contempla las terribles gárgolas
De pico de halcón, de alma de roca
Y observan la danza de los fantasmas en las antiguas construcciones
La danza eterna, etérea sobre la luz sorda de las maderas que crujen
Sobre la luz sorda de lo marmóreo de los cementerios olvidados
De lo marmóreo de las teclas del piano felino que disuena en lo oscuro
Cuando los espíritus salen de las frías paredes
Y las sombras se separan violentas de las blancas porcelanas
De las muñecas desarticuladas que yacen sobre los catres
Que escuchan las puertas abrirse y cerrarse lentas, crueles
Llamando al vacío, a la luz muda de los hoteles sin esperanza
al quejido de las cortinas que quieren volar pero no pueden
a las paredes agrietadas y su grito de sangre y celos
Cuando el día frío se quita el antifaz y llega la oscura noche
Y las orquídeas negras crecen sobre las mesas de las tabernas
Escucho la voz de un ángel recién caído
De un anillo de zafiro que asciende entre los bosques de cal y piedra
Un conjuro milenario que se esconde y se descubre tras los garajes olvidados
Tras las bodegas amarillas coronadas de fuego
Es una druidesa que danza y canta alrededor de una caneca ardiente
Invocando al roble para que devore los tejados
A la luna menguante para que desplome las inclinadas torres de vidrio
Al gato para que haga temblar las campanas de la iglesia
A la lluvia para que me moje el rostro
Para verla embrujando con sus ojos pardos a los columpios de los parques,
A las carreteras empolvadas,
a la casas de zinc
¿Para qué cerrar los ojos, pájaro nocturno,
Si podemos ver lo que se oculta bajo el infinito mar púrpura y sus peces blancos?
Al ebrio de luna,
a Salomé y sus bailarinas de plata, el tahúr que apostó las estrellas,
La lujuria de los perros,
el ladrón que se robó los sueños del incauto,
La muerte de la pasiflora,
el último canto del cisne.
Sortilegio,
¿Para qué cerrar los ojos si podemos ver cuando los demonios salen de sus grutas de azufre
Mientras los ángeles duermen tranquilos sobre el frío cristal del tedio?
[MUSICA]http://www.garageband.com/mp3/Fantasi_Impromptu.mp3?|pe1|WdjZPXLrvP2rYVS_amxjDg[/MUSICA]
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