Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Nocturna y alejada.
(Improvisaciones de una madrugada)
A veces, cuando oscurece y tú nombre digo,
las estrellas a lo lejos tus hermosos ojos pintan,
por las ventanas de mi alma zafiros gruesos gritan
y en el susurro de la noche inmensa existo.
Florecen entonces sentimientos de planetas,
anillos que rodean dos mundos con ahínco,
y ahí, enmudecido ante la luna y ante el frio,
te propongo una vida de uvas y de fresas.
Llueven cometas desde el cielo luminoso,
a la vida los latidos de tu pecho pido,
¡Removed las semillas del tiempo viejo y azaroso!
La noche calla, el silencio es tétrico y sombrío.
Recorro entonces el camino venturoso
Y no encuentro una vida entre las manos de Cupido.
-Nocturna y alejada-
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