SONRISA
Poeta adicto al portal
La noche huele a palabras sin cadencia,
falta ortografía en cada hora
y en el instante en que respiro
son aromas diferentes
lo que humedecen mis ojos de exilio.
Guarda la calle, ecos del silencio
y se asegura que las esquinas
no barran el humor de tu opacidad,
trashumante ardor en las pestañas
deja libre de lingüística la mirada.
Reniego de los muros y sus vitrales
castran los colores y eliminan las formas,
las memorias se arrinconan,
roto el bolsillo cosido al lado izquierdo
se pierde el amor en el negrolimpio de agosto.
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