En las paredes de mi alcoba
se respira la calma,
se saborea la soledad
a veces hasta con rabia.
Con sacudidas espolvoreo mi dolor
quedándose impregnadas de él las sabanas
en esa vigilia diaria en que esperas
a que algo suceda.
Me distraigo en contar estrellas
las que a la mañana siguiente,
se habrán convertido en jazmines
o tal vez en pequeñas violetas,
el silencio compartirán conmigo
sin que se escuche una queja.
En ese recinto de calma y vigilia
en el que transcurre mi vida
araña tanto el abandono,
en el que me encuentro sumergida
que grito con una rabia contenida
al sentir una ola de pánico,
por ese temor, cercano
de ser por los de afuera vencida.
se respira la calma,
se saborea la soledad
a veces hasta con rabia.
Con sacudidas espolvoreo mi dolor
quedándose impregnadas de él las sabanas
en esa vigilia diaria en que esperas
a que algo suceda.
Me distraigo en contar estrellas
las que a la mañana siguiente,
se habrán convertido en jazmines
o tal vez en pequeñas violetas,
el silencio compartirán conmigo
sin que se escuche una queja.
En ese recinto de calma y vigilia
en el que transcurre mi vida
araña tanto el abandono,
en el que me encuentro sumergida
que grito con una rabia contenida
al sentir una ola de pánico,
por ese temor, cercano
de ser por los de afuera vencida.