Anoche escribía
sobre un rayo de luna
que como tú, María,
no existe ninguna.
Pálida y silente
la luna en mi alcoba
y tu nombre en mi mente,
Maria Plana Nova.
Pensaba en la mar
que siempre te inspira
el verso sin par
que gime en tu Lira.
En el arte triste
que en tu ser se muda,
que a tu genio viste
y a tu alma desnuda.
En tu amarga vida
de infeliz casada,
con el alma herida
y con la fé tronchada.
En el claro oscuro
en que tu ser se agita,
y en tu amor tan puro
que Tritón marchita.
Anoche escribía
y me puse a llorar...
que pena, María,
no poderte hablar.
Pálida y silente
la luna en mi alcoba
y tu nombre en mi mente,
María Plana Nova.
sobre un rayo de luna
que como tú, María,
no existe ninguna.
Pálida y silente
la luna en mi alcoba
y tu nombre en mi mente,
Maria Plana Nova.
Pensaba en la mar
que siempre te inspira
el verso sin par
que gime en tu Lira.
En el arte triste
que en tu ser se muda,
que a tu genio viste
y a tu alma desnuda.
En tu amarga vida
de infeliz casada,
con el alma herida
y con la fé tronchada.
En el claro oscuro
en que tu ser se agita,
y en tu amor tan puro
que Tritón marchita.
Anoche escribía
y me puse a llorar...
que pena, María,
no poderte hablar.
Pálida y silente
la luna en mi alcoba
y tu nombre en mi mente,
María Plana Nova.
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