He caído en cuenta, que el umbral del dolor amarillo radica en tu paciencia;
en tus cantos de piernas y uñas
en tus ojos de lluvia y suspenso
en tus manos delgadas, que han de rasgar tu ausencia
He caído en cuenta, que tu destreza social es inconfundible
como un pan de azafrán y lagrimas
como una risa maniática y plural
donde duermo, me estiro y me rompo con tus martillos los pies
He sentido tu miedo profundo y cauteloso
esa abominable destreza que cargas bajo la risa
ese jactante suspiro que doblas en tu cartera de plumas
que aprietas con los dientes molesta porque has encontrado paz
en un recipiente de guerra
Ha cruzado el tiempo entre camuflaje y silencio
ha llovido tierra entre el agua de tus dedos ansiosos
hechizo de torpes somnolientos
bostezos de mudos, asonantes, precisos
He caído en cuenta de la crueldad filosa que cargas en tus tacones
hice todo por ignorarte y perecí putrefacto con lirios y magnolias
hombre de paja y silencio, taciturno, cabizbajo
hambriento de la dicha risible que desbordas
Loco de furia y desden
guerrero de sangre y humedad
haz de hacer lo que tienes que hacer
las obligaciones sensibleras, son sin más una ecuación primaria indivisible
Amante de lo incansable, jamás has de probar la victoria
considerando un final inmediato
astuto y cansino, como tu risa, como tu llanto
es entonces así, que tu miedo de niña repercute en mis manos
Y tiemblan de acido y perfume
y lloran mientras andan por un mundo donde haz de hacer falta
para hablarte con siniestra mentira sobre los pasos que has de andar
sin pedirte la verdad, sin pedirte complicidad
Tetsuo (JCP)